La riqueza extrema en América Latina y el Caribe está más que nunca desvinculada del crecimiento económico, el bienestar colectivo y la reducción de las desigualdades. En su lugar, se ha consolidado una élite cuya prosperidad avanza al margen y a costa del resto de la sociedad. Según datos de Forbes, en noviembre de 2025 LAC contaba con 109 milmillonarios —14 personas más que hace apenas un año—, cuya fortuna conjunta alcanzó los US$622.900 millones, un monto casi equivalente al PIB de Chile y Perú combinados.
La concentración de la riqueza no ha dejado de acelerarse. Desde el año 2000, la riqueza conjunta de este reducido grupo de milmillonarios creció un 443 %; solo en el último año, aumentó en un asombroso 39 %. En contraste, el PIB regional apenas creció un 2,4 % en 2024 y se proyecta un crecimiento similar para 2025. Es decir, la riqueza de los milmillonarios de LAC se incrementó 16 veces más rápido que la economía de la región en su conjunto. Su riqueza parece funcionar de forma independiente del resto de la economía y de la sociedad.
Desde el año 2000, la riqueza conjunta de los milmillonarios de LAC ha aumentado, en promedio, US$54 millones por día. Entre 2000 y 2025, el patrimonio de un milmillonario creció, en promedio, US$491.198 diarios. En contraste, el salario mínimo promedio de un trabajador en la región es de US$4.815 al año. Si a principios de 2024 ese trabajador necesitaba trabajar 90 años para ganar lo que un milmillonario obtiene en un solo día, hoy necesitaría 102 años; es decir, aun trabajando desde el nacimiento hasta la muerte le harían falta más de tres décadas adicionales de trabajo por encima de la esperanza de vida promedio en la región.
Gracias a las acciones que posee en el gigante de las telecomunicaciones América Móvil, el mexicano Carlos Slim continúa siendo la persona más rica de LAC y la número 19 a nivel mundial. Brasil es el país que concentra más milmillonarios, quienes en conjunto acumulan la mayor riqueza de la región (66 personas con una riqueza conjunta de US$253.196 millones), seguido por México, Chile, Colombia y Argentina. Al igual que en la mayoría de las estructuras de poder, los hombres siguen siendo mayoría y representan el 82 % de los milmillonarios de la región.
Lejos de la idea extendida de que las grandes fortunas son fruto exclusivo del esfuerzo personal, las cifras de CEPAL señalan que, en promedio, el 37,3 % de los milmillonarios del mundo heredaron parcial o totalmente su patrimonio, proporción que asciende al 53,8 % en el caso de los superricos de LAC.8 Gran parte de la riqueza de los milmillonarios de la región proviene de transferencias patrimoniales que perpetúan desigualdades históricas y consolidan élites cuya posición se reproduce generación tras generación; es decir, responde menos al mérito individual que al apellido con el que nacen.
