- En 2025, la fortuna conjunta de los 22 milmillonarios mexicanos alcanzó la cifra histórica de 3.9 billones de pesos, multiplicándose 4.2 veces desde 1996.
- El estado mexicano destina hoy menos de 4 de cada 100 pesos de su riqueza a inversión pública mientras que el sector privado invierte menos de 8 de cada 100 pesos de lo que obtiene.
- Oxfam México presenta nueve propuestas –concretas y viables en el corto plazo– de fortalecimiento de las instituciones democráticas.
Ciudad de México a 23 de febrero de 2026.- En 2025, la fortuna conjunta de los 22 milmillonarios mexicanos alcanzó la cifra histórica de 3.9 billones de pesos, la más alta desde que se tiene registro, multiplicándose 4.2 veces desde 1996. A su vez, a pesar de los recientes esfuerzos del gobierno mexicano, los ingresos públicos son los más bajos de la OCDE y uno de los más bajos en América Latina y el Caribe. Este es el contexto económico en el que el estado en México debe cumplir con la defensa de la soberanía, la reducción de las desigualdades y la garantía de derechos.
El nuevo informe de Oxfam México, titulado Oligarquía o democracia. Nueve propuestas contra la acumulación extrema de poder, hace un análisis de la desigualdad económica y sus causas estructurales y determina que la distribución inequitativa de recursos como el tiempo, los ingresos y el poder hace que en un mismo territorio coexistan dos Méxicos, donde el trabajo y el tiempo de uno sostiene al otro.
“El poder económico de los ultrarricos, que se refleja en el tipo de infraestructura social y productiva en la que invierten, hace que tengan –de facto– un poder de veto sobre el modelo de desarrollo de nuestro país y pone en riesgo nuestro futuro democrático”, señala Alexandra Haas, directora ejecutiva de Oxfam México.
Mientras que el 1% de la población mexicana percibe 35% del ingreso total de la economía y posee el 40% de la riqueza privada nacional, 38.5 millones de personas viven con carencias sociales o ingresos por debajo de la línea de bienestar.
Carlos Slim, el mexicano más rico de América Latina y el Caribe aumentó su fortuna 66% desde 2020, acumulando 107 mil 100 millones de dólares, el mayor monto en su historia. Con un crecimiento diario de 23 millones 650 mil 891 dólares, equivalentes a 273 USD por segundo, Slim obtiene en un abrir y cerrar de ojos lo que una persona con salario mínimo tarda 19 días en conseguir.
A la par, poco es el crecimiento económico para el 99% del país. Desde 1981, la economía nacional ha crecido 2% anual en promedio y 16% el ingreso PIB per cápita. En contraste, el mismo indicador en países como Brasil, España, Estados Unidos y China ha aumentado 58%, 98%, 111% y 2,796% respectivamente.
“En un país donde el crecimiento del capital es mayor que el de la economía, la desigualdad se convierte en una consecuencia previsible para el estado y difícil de eludir para su población. Esta concentración es producto de un modelo económico injusto en el que apenas una veintena de personas se enriquecen a costa del tiempo, el trabajo y el esfuerzo de millones”, advierte Carlos Brown, director de programas de la organización.
Cuando la riqueza se concentra, el poder permanece en las mismas manos, provocando la erosión de la democracia y la instauración de una oligarquía. Así, los ultrarricos acceden a los espacios de decisión para influir en las políticas públicas que deberían defender el interés público. Además, el poder político deja de ejercerse en los espacios sujetos al control democrático, y en su lugar, opera desde lo informal: redes de élite políticas y económicas que circulan libremente entre el gobierno, las grandes empresas, organismos reguladores y espacios privados.
El modelo económico actual, en contraste, se traduce en una mala calidad de vida para la mayoría: pobreza de ingresos, pobreza de tiempo, poco o nulo acceso a recursos básicos como el agua y una sobrecarga del trabajo de cuidados sin remuneración en las mujeres, sobre todo las del 10% más pobre.
Defender los derechos humanos y el bienestar público exige frenar la concentración de poder económico y político y avanzar hacia una democracia económica. Para lograrlo, el informe presenta nueve propuestas para la construcción de un estado más orientado al interés público en los hechos y con medidas que transformen, reparen y redistribuyan los recursos y el poder en el modelo económico mexicano.
Estas nueve propuestas cuestionan la lógica extractiva y concentradora de los últimos 45 años y muestran que hay formas factibles y razonables para cambiar el rumbo de la economía de forma democrática, incluso en el corto plazo, a lo largo de los próximos cinco años.
Tales propuestas no pretenden ser una lista exhaustiva, sino que cada una es un punto de partida en distintas agendas, ya sea la fiscalidad justa y progresiva, la defensoría de los derechos laborales y económicos, la infraestructura pública de cuidados, de transporte público masivo y sustentable y de electricidad, los mecanismos de decisión sobre la inversión pública y la participación social en las políticas de cuidados y de gestión del agua.
En suma, el estado mexicano debe priorizar la inversión social y productiva para poner los derechos de las personas y comunidades en el centro. En palabras de Alexandra Haas, “transformar, reparar y redistribuir no es solo una agenda técnica sino una decisión política urgente para recuperar la economía de las manos de unos pocos y ponerla al servicio del bienestar colectivo”.
Sin democracia económica no hay democracia plena. Recuperar la economía para el interés público es indispensable para que los derechos, la representación y la participación tengan efectos reales en la vida cotidiana de las personas.
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Notas a la edición
Descarga el informe completo, el resumen ejecutivo y el anexo metodológico de Oligarquía o democracia. Nueve propuestas contra la acumulación extrema de poder en nuestro sitio web. Pendiente enlace
